Guerra y Paz
Guerra y Paz —¿Lo está escuchando?— preguntó a Natasha con una sonrisa muy semejante a la del tÃo. —Toca muy bien.
—En ese pasaje no lo hace bien— observó el tÃo con energÃa. —Aquà conviene un trémolo, eso es, un trémolo.
—¿Es que sabe usted tocar?— preguntó Natasha.
El tÃo sonrió sin contestar.
—Mira si las cuerdas de la guitarra están bien, AnÃsiushka… Hace tiempo que no la cojo. La tengo abandonada.
Anisia Fiódorovna salió de buen grado y con paso ligero a cumplir el encargo de su señor y trajo la guitarra.