Guerra y Paz
Guerra y Paz MarÃa DmÃtrievna habÃa dicho a Natasha que Anatole Kuraguin estaba casado. Ella no querÃa creerlo y pedÃa que Pierre viniera a confirmárselo. Sonia se lo fue contando mientras lo conducÃa hasta la habitación de Natasha.
Pálida y con severa expresión, Natasha, sentada junto a MarÃa DmÃtrievna, recibió a Pierre con mirada febril e interrogante. No le sonrió ni inclinó la cabeza, como acostumbraba; se limitó a mirarlo con fijeza y a preguntarle con los ojos si era amigo o enemigo, como todos los demás, en relación a Anatole. Estaba claro que, por sà mismo, Pierre no existÃa para ella.
—Él lo sabe todo— dijo MarÃa DmÃtrievna, señalando a Pierre. —Que te diga si es verdad lo que te he contado.
Los ojos de Natasha, como los de un animal herido que mira a los perros y al cazador que se van acercando a ella, se dirigieron a Pierre y a MarÃa DmÃtrievna.
—Natalia IlÃnishna— comenzó Pierre, bajando los ojos con una sensación de piedad hacia ella y rechazo por lo que tenÃa que hacer, —verdad o no, debÃa serle indiferente, porque…
—Entonces, ¿no es verdad que esté casado?
—SÃ, es verdad.
—¿Se casó hace tiempo?— preguntó. —¿Palabra de honor?
Pierre dio su palabra de honor.