Guerra y Paz
Guerra y Paz Terminaba el ayuno de San Pedro cuando Agrafena Ivánovna Belova, vecina de los Rostov en Otrádnoie, llegó a Moscú para venerar las santas imágenes de la ciudad. Propuso a Natasha que hiciera con ella unos ejercicios espirituales y ella aceptó con alegría. Aun cuando los médicos habían prohibido que saliera temprano de casa, Natasha no quiso hacer los ejercicios espirituales como solían hacerse en casa de los Rostov, asistiendo a los oficios en la propia capilla, sino acudiendo durante toda la semana a maitines, misa y vísperas, como lo hacía Agrafena Ivánovna.