Guerra y Paz
Guerra y Paz —Se dice— añadió —que el Emperador no ha concedido de buen grado esos poderes a Kutúzov. On dit qu'il rougit comme une demoiselle à laquelle on lirait Joconde en lui disant: le souverain et la patrie vous décernent cet honneur.[385]
—Peut-être que le coeur n'était pas de la partie[386]— dijo Anna Pávlovna.
—¡Oh, no, no!— intervino con ardor el príncipe Vasili. —No: eso no es posible, porque el Emperador sabía apreciarlo bien aun antes de concederle el título.
Ahora no podía dejar que se dijese nada en contra de Kutúzov. En opinión del príncipe Vasili, Kutúzov no sólo era excelente, sino que lo adoraban todos.
—Quiera Dios que el príncipe Kutúzov tome efectivamente el poder y no deje que nadie le ponga des bâtons dans les roues[387]— suspiró Anna Pávlovna.
El príncipe Vasili comprendió en seguida a quién se refería aquel “nadie”. Dijo en un susurro: