Guerra y Paz
Guerra y Paz —Qué, ¿la conoces? —preguntó burlón un soldado a un campesino, que se habÃa inclinado al oÃr el zumbido del proyectil.
Algunos soldados se reunieron junto al terraplén para ver qué ocurrÃa delante.
—Han retirado las avanzadas— dijo uno, señalando por encima del parapeto. —Se están replegando.
—¡Vosotros a lo vuestro!— gritó un viejo suboficial. —Si se repliegan es porque tendrán que hacer algo allÃ.
Agarró a un soldado por los hombros y lo empujó con la rodilla. Se oyeron risas.
—¡Al quinto cañón! ¡A recuperarlo!— gritó una voz desde el extremo de la baterÃa.
—¡Todos a una! ¡Todos a la vez!— se oyeron las alegres voces de los que cambiaban la posición de la pieza.
—Por poco se llevan el sombrero de nuestro señor— dijo el soldado bromista de rostro colorado, enseñando los dientes. —¡Qué malvada!— añadió enfadado, refiriéndose a una granada que habÃa dado de lleno en una rueda y en la pierna de un compañero.
—¡Eh, vosotros, los listos!— reÃa otro soldado, señalando a los milicianos que entraban agachados en la baterÃa para llevarse a los heridos. —¿Tenéis miedo, cuervos?