Guerra y Paz
Guerra y Paz Su primera hazaña, que le costó inmensos esfuerzos y le dio plenos poderes, fue el embalaje de los tapices. En la casa del conde habÃa gobelinos y tapices persas de gran valor. Cuando Natasha se puso a la tarea habÃa dos cajones abiertos; uno casi lleno de porcelana y el otro de tapices. Quedaba todavÃa mucha porcelana sobre la mesa y aún trajeron más de la despensa. HabÃa que llenar un tercer cajón y los criados fueron a buscarlo.
—Espera, Sonia; lo embalaremos todo aqu× dijo Natasha.
—Es imposible, señorita; ya lo hemos intentado— dijo el cantinero.
—Espera, por favor— y Natasha se puso a sacar rápidamente del cajón los platos y fuentes envueltos en papel. —Hay que meter esos platos aquà entre los tapices— explicó.
—¡Ojalá cupieran los tapices en tres cajones!
—No, no, espera, por favor.
Y Natasha rehÃzo el embalaje con habilidad.
—Esto no hace falta— y se referÃa a los platos de Kiev. —Eso sÃ, con los tapices— y sacó unos platos de Sajonia.
—Déjalo, Natasha, nosotros lo haremos— dijo Sonia con tono de reproche.
—Déjelo, señorita— repitió el cantinero.