Guerra y Paz
Guerra y Paz Pierre calló: no tenÃa fuerzas para pronunciar una sola palabra. Para Pierre, Davout no era simplemente un general francés, sino un hombre famoso por su crueldad. Al contemplar aquel rostro frÃo, que, como el de un severo profesor, tenÃa a bien esperar cierto tiempo la respuesta, Pierre sintió que cada segundo de dilación podÃa costarle la vida. Pero no sabÃa qué decir, ni se atrevÃa a repetir lo que habÃa manifestado en su primer interrogatorio. Revelar su nombre y posición social era peligroso y humillante. Pierre guardó silencio y, antes de que tuviera tiempo de tomar una decisión, Davout levantó la cabeza, se subió los lentes, entornó los ojos y lo miró con fijeza.
—Conozco a este hombre— dijo con voz monótona y frÃa con la evidente intención de asustar a Pierre.
El estremecimiento que antes habÃa recorrido la espalda de Pierre se apoderó ahora de su cabeza, atenazándola fuertemente.
—Mon général, vous ne pouvez pas me connaître, je ne vous ai jamais vu…[575]
—C'est un espion russe[576]— lo interrumpió Davout, volviéndose a un general que estaba con él en la sala y cuya presencia no habÃa advertido Pierre.
Davout apartó la vista. Pierre, con una sonoridad inesperada, comenzó a decir rápidamente: