Guerra y Paz
Guerra y Paz Su administrador principal fue a visitarlo en Orel para informarlo del estado de sus rentas, muy distintas de las anteriores. Según el administrador, el incendio de Moscú suponía para Pierre la pérdida de unos dos millones de rublos. Para consolarlo de esa pérdida, presentó a su amo las cuentas de tal manera que, a pesar de todo, los ingresos, en vez de descender, aumentarían si se negaba a pagar las deudas de su mujer (a lo que no estaba obligado) y si renunciaba a reconstruir las casas de Moscú y los alrededores, cuyo mantenimiento suponía un gasto de ochenta mil rublos al año sin beneficio alguno.
—Sí, sí, es verdad— sonrió alegremente Pierre. —No necesito nada de eso. Después del saqueo me he hecho mucho más rico.
Pero en enero Saviélich llegó a Moscú, le habló del estado de la ciudad y le mostró el presupuesto que había hecho el arquitecto para la reconstrucción de su casa y de las villas próximas, refiriéndose a ello como si el asunto estuviera ya resuelto. Por aquel entonces Pierre recibió algunas cartas del príncipe Vasili y de otras amistades de San Petersburgo. Se referían a las deudas de su mujer e hicieron pensar a Pierre que el proyecto del administrador, que tanto le había gustado al principio, era inaceptable y él mismo debía ir a San Petersburgo para saldar aquellas deudas y reedificar la casa de Moscú.