Guerra y Paz
Guerra y Paz Mas, sin hablar ya del mérito intrínseco que tienen las historias de este género (pueden ser necesarias para alguien o para algo), las historias de la cultura, a las cuales se van reduciendo cada vez más las historias universales, son notables porque al estudiar detenida y seriamente las diversas doctrinas religiosas, filosóficas y políticas, como causa de los acontecimientos, siempre que describen un hecho verdaderamente histórico, como la guerra de 1812, lo explican, aun sin querer, como un producto del poder, afirmando abiertamente que dicha campaña no es más que el resultado de la voluntad de Napoleón. Al hablar así, los historiadores de la cultura se contradicen a sí mismos en contra de su voluntad y demuestran que esa nueva fuerza, inventada por ellos, no expresa los hechos históricos y que la única manera de entender la historia está en admitir ese poder que ellos, al parecer, no reconocen.