Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, sí, por favor— aceptó Rostov.

—Lo haré, lo haré, no es ningún secreto. Y del caballo quedará usted contento.

—Voy a decir que lo traigan— dijo Rostov, impaciente por librarse de Telianin. Y salió para dar la orden.

En el zaguán, Denísov, con otra pipa en la boca, permanecía sentado en el umbral, escuchando el informe del sargento.

Al ver a Rostov, Denísov frunció el ceño y, señalando la habitación donde había quedado Telianin, hizo una mueca de disgusto y repulsión.

—No puedo aguantar a ese tipo— dijo sin hacer caso de la presencia del sargento.

Rostov se encogió de hombros como diciendo: “Tampoco yo, pero ¿qué le vamos a hacer?”, y después de dar las órdenes volvió a reunirse con Telianin.

Telianin mantenía la misma postura indolente de antes, cuando salió Rostov, y se frotaba sus pequeñas y blancas manos.

“Hay fisonomías repulsivas”, pensó Rostov al entrar.

—¿Qué, ha mandado que traigan el caballo?— preguntó Telianin levantándose y mirando en derredor con desenfado.

—Sí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker