Guerra y Paz
Guerra y Paz Entre los jóvenes a quienes Rostov llevó a su casa, uno de los primeros fue Dólojov, que agradó a toda la familia menos a Natasha. A causa de él estuvo a punto de reñir con su hermano. Natasha insistÃa en que Dólojov no era bueno y que, en el duelo con Bezújov, Pierre habÃa tenido razón sobrada y Dólojov era culpable, además de antipático y afectado.
—No tengo nada que comprender— gritaba Natasha caprichosa y obstinada: —es malo, no tiene corazón. A DenÃsov sà que lo quiero, es un juerguista y todo lo que quieras. Ya ves que comprendo. Pero no sé cómo decÃrtelo: en Dólojov todo es calculado y no me gusta; en cambio DenÃsov…
—DenÃsov es otra cosa— replicó Nikolái, dando a entender que, en comparación con Dólojov, DenÃsov no era nada. —Hay que comprender el alma de Dólojov. ¡Hay que verlo con su madre! ¡Qué corazón tiene!
—De eso no sé nada. Sólo sé que en su presencia me siento violenta. ¿Y sabes que se ha enamorado de Sonia?
—¡Qué tonterÃa!
—Estoy segura. Ya lo verás.