Guerra y Paz
Guerra y Paz En el otoño de 1806 se volvió a hablar, con mayor intensidad que el año precedente, de la guerra contra Napoleón. No sólo se había decidido la incorporación de diez reclutas por cada mil campesinos, sino que se llamaba todavía a otros nueve por cada millar de milicianos. En todas partes se maldecía a Bonaparte, y en Moscú no se hablaba más que de la próxima guerra. Para la familia Rostov todo el interés de esos preparativos bélicos se resumía en que Nikolái no quería, en manera alguna, quedarse en Moscú y no esperaba más que el término de la licencia de Denísov para después de las fiestas volverse con él a su regimiento. Pero su próxima partida no sólo no le impedía divertirse, sino que lo animaba más a hacerlo. Se pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa, en cenas, veladas y bailes.