Guerra y Paz
Guerra y Paz «Después de tantas marchas a caballo —écrit-il à l'Empereur—, me ha salido una llaga que, unida a los trastornos de los viajes anteriores, me impide montar y mandar un ejército tan grande. Por esta razón, he declinado el mando en el general más antiguo, el conde Buxhöwden, transmitiéndole todos los servicios y lo demás con ellos relacionado; le aconsejo, al mismo tiempo, que se retire hacia el interior de Prusia, puesto que no queda pan más que para un dÃa, y en algunos regimientos ni siquiera eso, como manifiestan los jefes de división Ostermann y Siedmorietsk; por otra parte, no hay nada que requisar a los campesinos. Por lo que a mà respecta, hasta tanto me cure, permaneceré en el hospital de Ostrolenko. Tengo el honor de informar a Su Majestad que si el ejército permanece en este campamento otros quince dÃas, en la primavera no habrá ni un solo soldado útil.»
«Permitid que este viejo se retire a descansar al campo; un viejo ya deshonrado, puesto que no pudo cumplir el grande y glorioso destino para el que fue elegido. Espero vuestra augusta autorización aquÃ, en el hospital, para no hacer de escribiente en el ejército en vez de ser general en jefe. Mi retirada tendrá la misma importancia que la de un ciego que se fuera de un campo de batalla. En Rusia hay miles de hombres como yo.»
El mariscal se disgusta con el Emperador y nos castiga a todos. ¡No diga que no es lógico!