La Muerte de Ivan Ilich
La Muerte de Ivan Ilich «Y ahora ¿qué es lo que quieres? ¿Vivir? Pero ¿cómo? Vivir como vives en el tribunal, cuando el ujier anuncia: “¡Se abre la sesión!…”. Se abre la sesión, se abre la sesión —repitió para sus adentros. ¡Ahí está el tribunal! ¡Pero yo no soy culpable! —gritó con rabia—. ¿De qué?». Dejó de llorar y, volviendo la cara a la pared, se puso a pensar en una misma cosa: ¿qué sentido, qué razón tenía todo ese horror?
Pero, por más que reflexionaba, no hallaba ninguna respuesta. Y cuando le venía la idea —algo que le sucedía a menudo— de que todo había sucedido porque no había vivido como debería haberlo hecho, enseguida se acordaba de lo irreprochable que había sido su vida y rechazaba tan extraña idea.