Resurrección
Resurrección Nejliúdov, con su naturaleza apasionada, se entregó por completo a esta nueva vida, aprobada por todos, y ahogó por completo dentro de sí aquella voz que pedía otra cosa. El cambio se había iniciado después de su llegada a San Petersburgo, y se desarrolló por completo con el ingreso en el ejército.
Generalmente, el servicio militar corrompe a los hombres porque los sitúa en condiciones de absoluto ocio, en las que, careciendo de un trabajo útil y sensato, los libra de todo deber social. Por el contrario, destaca sólo el deber convencional del regimiento, el uniforme, la bandera, el poder ilimitado sobre otros hombres, por una parte, y por otra, una obediencia serval a los de más alta graduación.
Pero cuando a esa corrupción general del servicio militar, con el honor del uniforme, la bandera, la violación y el asesinato autorizados, se unen la riqueza y las relaciones íntimas con la familia imperial como sucede en los regimientos de la Guardia —donde sólo sirven oficiales ricos y célebres—, entonces la corrupción de los hombres que se encuentran en este caso llega a un grado de locura. En ese estado se encontraba Nejliúdov desde que ingresó en el ejército y empezó a vivir con sus compañeros.