Resurrección
Resurrección —Ahora, si quiere, dirÃjase a un abogado. Hay que encontrar un motivo de casación y, como es natural, siempre puede encontrarse. A la Dvoriánskaya —dijo al cochero—, treinta cópecs, no pago nunca más.
—Como guste, excelencia. Suba.
—Encantado. Si puedo servirle en algo, en la casa de Dvórnikov, en la Dvoriánskaya; es fácil recordarlo.
Se inclinó amablemente, y el coche partió.