Resurrección
Resurrección —Déjenle que pueda comer un poco —dijo Missy sonriendo; con el pronombre le quería subrayar su familiaridad con Nejliúdov.
Kolosov, mientras tanto, contaba en voz alta y enérgica el contenido de un artículo contra los jurados, que le había indignado. Mijaíl Serguéievich, el sobrino, se mostró de acuerdo con él y a su vez contó la síntesis de otro publicado en el mismo periódico.
Missy, como siempre, tenía un aspecto muy distinguée y estaba imperceptiblemente bien vestida.
—Debe estar terriblemente cansado y hambriento —dijo a Nejliúdov, cuando dejó de masticar.
—No, no mucho. ¿Y ustedes? ¿Han ido a ver los cuadros? —preguntó.
—No, lo hemos aplazado. Pero fuimos a lawn tennis a casa de los Salamatov. Y la verdad es que mister Crooks juega admirablemente.