Resurrección
Resurrección —¿En la herencia? —preguntó a su vez—. No, no creo —respondió embebido por unas extrañas imágenes que, sin saber por qué, se le presentaron a la imaginación en aquel momento. Al lado del apuesto Filip, que se veÃa como un modelo— se representó a Kosolov desnudo, con su vientre parecido a una sandÃa, la cabeza calva y los brazos sin músculos, como unos zorros. Igual se le aparecÃan los hombros de SofÃa VasÃlievna, cubiertos de seda y terciopelo, tal como debÃan ser en realidad. Pero esta visión le resultó demasiado desagradable, y trató de apartarla.
SofÃa VasÃlievna le midió con la vista.
—Bueno, Missy le está esperando —dijo—. Vaya a verla, quiere tocar para usted una nueva pieza de Schumann… una maravilla.
«No quiere tocar nada. Toda esta mentira la dice por algo», pensó Nejliúdov, se levantó y estrechó la mano, huesuda y transparente, cubierta de sortijas, de SofÃa VasÃlievna.
En el salón estaba Katerina Alexéieva, y se puso a hablarle enseguida.
—Veo que sus deberes de jurado le resultan deprimentes —le dijo, como siempre en francés.
—SÃ, perdóneme, estoy de mal humor y no tengo derecho a aburrir a los demás.
—¿Por qué está de mal humor?