Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin contestar, Máslova puso el pan en la cabecera y empezó a desnudarse: se quitó el guardapolvo polvoriento y el pañuelo que cubría sus cabellos negros rizados, y se sentó.

La vieja, que jugaba en el otro extremo de los catres con el niño, se acercó también, y se quedó parada frente a Máslova.

—Psss… —siseó con la lengua, moviendo la cabeza con lástima.

El chico se acercó detrás de la vieja, abrió mucho los ojos y adelantando el labio superior en forma de ángulo, se quedó mirando el pan que había traído Máslova. Al ver todas aquellas caras de compasión, después de todo lo que le había ocurrido aquel día, sintió deseos de llorar y le temblaron los labios. Trató de contenerse y lo consiguió hasta el momento en que se acercó la viejecita con el niño. Cuando oyó el bisbiseo cariñoso y comprensivo de la vieja y, sobre todo, al encontrarse con la mirada del pequeño que ya no miraba el pan, sino a ella, no pudo contenerse. Se le convulsionó todo el rostro, y estalló en sollozos.

—Te lo dije: búscate un defensor auténtico —dijo Korabliova—. Qué, ¿te van a deportar? —preguntó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker