Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Qué tía zorra! ¿Por qué reirá así? —preguntó Korabliova, indicando con la cabeza a la pelirroja, y se volvió otra vez a Máslova—: ¿Te han echado muchos años?

—Cuatro —dijo Máslova, y las lágrimas cayeron tan copiosas que mojaron el cigarrillo.

Máslova aplastó con enfado el cigarrillo, lo tiró y cogió otro.

Aunque la guardabarrera no fumaba, recogió enseguida la colilla y empezó a enderezarla sin cesar de hablar.

—Por lo visto tampoco sirve la verdad, guapa —dijo—, la verdad la masticó un cerdo. Hacen lo que quieren. Matveievna decía: «La soltarán». Y yo dije: «No, guapa, el corazón me dice que la condenarán», y así ha sido —decía mientras escuchaba con agrado el sonido de su propia voz.

Durante este tiempo todos los presos habían terminado de atravesar el patio y las mujeres que habían hablado con ellos se separaron de las ventanas, y también se acercaron a Máslova. La primera en llegar fue la vendedora ilegal, de los ojos saltones, con su niña.

—¿Ha sido muy severa la condena? —preguntó, sentándose junto a Máslova, sin dejar de hacer calceta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker