Resurrección
Resurrección Así vivió hasta los dieciséis años. Cuando cumplió los diecisiete, llegó a casa de sus señoritas un sobrino, príncipe, joven estudiante y muy rico. Katiusha, sin atreverse a confesarlo ni a él ni a sí misma, se enamoró del estudiante. Después, al cabo de dos años, el sobrino se detuvo cuatro días en casa de sus tías, de camino para incorporarse a la guerra. La víspera de su marcha sedujo a Katiusha y, deslizándole un billete de cien rublos, se marchó. Cinco meses después de su partida supo con certeza que estaba embarazada.
Desde entonces todo se le volvió aborrecible y sólo pensaba en la forma de librarse de aquella vergüenza que le esperaba. Empezó a servir a las señoritas no sólo con desgana y mal, sino que —sin saber cómo— un día se violentó con ellas.
Dijo una serie de groserías, de las que más tarde se arrepintió, y pidió la cuenta.