Resurrección
Resurrección Las señoritas, que estaban muy descontentas con ella, la dejaron marchar. Fue a colocarse de doncella en casa de un jefe de policÃa rural. Pero sólo pudo vivir allà tres meses, porque éste —un viejo cincuentón— empezó a acosarla con sus galanteos. Una vez, cuando se mostró muy apremiante, Katiusha, fuera de sÃ, le llamó tonto, viejo endemoniado, y le dio tal empujón en el pecho que le tiró al suelo. La despidieron por grosera. Se instaló en casa de una viuda comadrona, que tenÃa una taberna. El parto fue fácil. Pero la comadrona, que acababa de asistir en el pueblo a una mujer enferma, contagió a Katiusha de fiebres puerperales. Al niño lo llevaron a la inclusa, donde —según contó la vieja que lo habÃa llevado— murió nada más llegar.