Resurrección
Resurrección Nejliúdov caminaba con paso lento dejando que le adelantaran los visitantes apresurados. Experimentaba una mezcla de sentimientos: horror ante los malhechores que se hallaban recluidos aquí, compasión por los inocentes —como el muchacho de la víspera y Katiusha—, y timidez y enternecimiento ante la entrevista que le esperaba. A la salida de la primera habitación, en el otro extremo, el carcelero dijo algo. Pero Nejliúdov, absorto en sus pensamientos, no hizo caso y continuó hacia donde iba la mayoría de los visitantes, es decir, al departamento de hombres y no de mujeres, donde debía ir.