Resurrección
Resurrección Pero ella no se acercó. Estaba esperando a Clara y no podÃa imaginarse que aquel señor venÃa a verla.
—¿Con quién quiere hablar? —preguntó, acercándose a Nejliúdov, la carcelera que andaba entre las rejas.
—Con Katerina Máslova —apenas pudo pronunciar Nejliúdov.
—¡Máslova! ¡Vienen a verte! —gritó la carcelera.