Resurrección
Resurrección —No, trataré de volver a verla en un lugar donde podamos hablar, y entonces le diré algo muy importante —dijo Nejliúdov.
—Bueno, pues venga usted —respondió sonriendo, con aquella sonrisa que empleaba para gustar a los hombres.
—Es usted para mà más que una hermana —pronunció Nejliúdov.
—Es extraño lo que me dice —repitió, y moviendo la cabeza se marchó detrás de la reja.