Resurrección
Resurrección —Háblale sin falta de nosotras —le decÃa la vieja Menshova, mientras Máslova se arreglaba el pañuelo delante del espejo, cuyo azogue faltaba por muchos sitios—. No provocamos el incendio nosotros, sino él mismo, maldito, y lo vio el obrero. Dile que pida una comunicación con Mitri, él se lo explicará todo claramente. Porque nos han encerrado en la prisión y no hemos tenido nada que ver con eso y mientras él, canalla, se divierte con la mujer de otro y se pasa el dÃa en la taberna.
—¡Es una canallada! —afirmó Korabliova.
—Se lo diré sin falta, se lo diré —dijo Máslova—. Voy a beber un poco para tener valor —añadió, guiñando un ojo.
Korabliova le puso media taza, Máslova se la bebió, se enjugó los labios y salió con la mejor disposición de ánimo, repitiendo las palabras que habÃa dicho: «Para tener valor»; moviendo la cabeza y sonriendo, se fue detrás de la carcelera por el corredor.