Resurrección
Resurrección —Por supuesto, mon cher,[31] y estoy dispuesto a hacer por ti lo que sea —dijo Máslennikov, tocándole las rodillas con ambas manos, como queriendo quitar importancia a su propia grandeza—. Pero ten en cuenta que soy califa sólo por una hora.
—Entonces ¿puedes darme un papel para que pueda entrevistarme con ella?
—¿Se trata de una mujer?
—SÃ.
—¿Y por qué está detenida?
—Por envenenamiento. Pero ha sido injustamente juzgada.
—SÃ, asà son los jueces, ils n’en font point d’autres[32] —dijo, sin motivo, en francés—. Ya sé que no estás de acuerdo conmigo, pero ¡qué le vamos a hacer! C’est mon opinion bien arrêtée[33] —añadió, expresando la opinión que en distintas ocasiones a lo largo del año habÃa leÃdo en el periódico retrógrado y conservador—. Ya sé que tú eres liberal.