Resurrección
Resurrección —Bueno, eso no lo sé —respondió Nejliúdov—, he estado dos veces y me ha resultado muy penoso.
—¿Sabes lo que te digo? Tienes que unirte a la condesa Pássek —continuó diciendo Máslennikov—, se ha consagrado por entero a ese asunto. Elle fait beaucoup de bien.[39] Gracias a ella, y tal vez a mÃ, se ha logrado cambiarlo todo y de tal forma que ya no existen aquellos horrores que habÃa antes, sino que sencillamente están muy bien. Bueno, ya lo verás. A Fanarin no lo conozco personalmente, por mi situación social nuestros caminos van por distintos sitios. Pero positivamente es un hombre malo, y se permite ante el Tribunal decir unas cosas, unas cosas…
—Bueno, muy agradecido —dijo Nejliúdov cogiendo el papel y, sin terminar de escuchar, se despidió de su antiguo camarada.
—¿No pasas a ver a mi mujer?
—No, perdóname, ahora no tengo tiempo.
—Pues te advierto que no me lo perdonará —decÃa Máslennikov acompañando a su ex-camarada hasta el primer descansillo de la escalera, como hacÃa con las personas que no eran de primera categorÃa, sino de segunda, en la que clasificaba a Nejliúdov—. Por favor, entra aunque sea un minuto.