Resurrección
Resurrección —¿Y usted a quién espera?
A Nejliúdov le extrañó la pregunta, pero mirando al chiquillo y al ver su cara seria y reflexiva, de ojos atentos y vivos, le contestó muy serio que esperaba a una mujer.
—¿Es hermana suya?
—No, no es mi hermana —contestó extrañado Nejliúdov—. ¿Y tú, con quién estás aqu� —preguntó al niño.
—Estoy con mi mamá, es detenida polÃtica —respondió el niño con orgullo.
—MarÃa Pávlovna, llévese a Kolia —dijo el director, que por lo visto consideró ilegal la conversación de Nejliúdov con el niño.
MarÃa Pávlovna, la muchacha de los ojos saltones que habÃa llamado la atención de Nejliúdov, se puso en pie e irguiéndose, con paso amplio y fuerte, casi de hombre, se acercó a Nejliúdov y al niño.
—¿Qué? ¿Le está preguntando quién es usted? —preguntó a Nejliúdov, sonriendo ligeramente y mirándole con confianza a los ojos y sencillez como si no pudiera haber ninguna duda de que trataba a todos con una relación sencilla, cariñosa y fraternal—. Tiene que saberlo todo —dijo, y sonrió al niño con una sonrisa tan bondadosa y agradable que Nejliúdov y el niño, ambos involuntariamente, le sonrieron.
—SÃ, me ha preguntado a quién venÃa a ver.