Resurrección
Resurrección —María Pávlovna, está prohibido hablar con extraños. Ya lo sabe usted —dijo el director.
—Bueno, bueno —respondió, y cogiendo con su mano grande y blanca la manita de Kolia que no le quitaba los ojos de encima, volvió junto a la madre del tuberculoso.
—¿De quién es ese niño? —preguntó Nejliúdov al director.
—Es el hijo de una política, ha nacido en la prisión —respondió el director con cierta satisfacción, como si mostrara una curiosidad de su establecimiento.
—¿Es posible?
—Sí, ahora se marcha a Siberia con su madre.
—¿Y es joven?
—No puedo contestarle —dijo el director, encogiéndose de hombros—. Ahí tiene usted a Bogodújovskaya.