Resurrección
Resurrección Nejliúdov tenía que pedirle a Máslennikov dos cosas: el traslado de Máslova a la enfermería y arreglar el asunto de los ciento treinta indocumentados recluidos en la prisión. Por muy penoso que le resultara pedir el favor a un hombre a quien no respetaba, era el único medio de lograr el objetivo, y había que pasar por ello.
Al llegar a casa de Máslennikov, Nejliúdov vio junto a la escalerilla varios coches: calesas, carretelas y berlinas. Recordó que precisamente aquel era el día de recepción de la mujer de Máslennikov y que éste le había invitado. En el momento en que Nejliúdov se acercaba con el coche vio una berlina parada delante de la puerta, y un lacayo con sombrero de escarapela y capa ayudaba a descender a una dama que se sujetaba la cola del vestido y dejaba descubiertas sus piernas delgadas, calzadas con botas negras. Entre los coches reconoció el landó cerrado de los Korchaguin.