Resurrección
Resurrección El cochero, de pelo canoso y buenos colores, se descubrió respetuoso y afable, como ante un señor muy conocido. No tuvo tiempo Nejliúdov de preguntar al portero dónde se encontraba MijaÃl Ivánovich —Máslennikov— cuando éste apareció en la escalera alfombrada acompañando a un visitante muy ilustre, tan ilustre que no lo acompañaba hasta el descansillo, sino hasta abajo. El visitante, un militar, bajando las escaleras hablaba en francés acerca de los cuadros vivientes que estaban organizando a beneficio de los asilos de la ciudad; según su opinión era una buena ocupación para las damas: «Se divierten y recaudan dinero».
—Qu’elles s’amusent et que le bon Dieu les bénisse…[41] ¡Ah! Nejliúdov, buenos dÃas. ¿Por qué hace tanto que no se le ve? —saludó a Nejliúdov—. Allez présenter vos devoirs à madame.[42] También están aquà los Korchaguin. Et Nadine Bukshevden. Toutes les jolies femmes de la ville[43] —dijo colocando y alzando un poco sus hombros militares al lacayo que le acercaba su magnÃfica capa con galones—. Au revoir, mon cher![44] —Y estrechó otra vez la mano de Máslennikov.
—Bueno, vamos arriba. ¡Cuánto me alegro! —empezó a hablar Máslennikov excitado, cogiendo del brazo a Nejliúdov y, pese a su corpulencia, le llevó rápidamente hacia arriba.