Resurrección
Resurrección No era una solución del problema, pero era un paso hacia la solución: era pasar de una forma grosera de la violencia a otra menos grosera. Así estaba dispuesto a actuar.
Nejliúdov llegó a Kuzmínskoye hacia el mediodía. Simplificando al máximo su vida, ni siquiera telegrafió, sino que tomó en la estación un coche de dos caballos. El cochero era un muchacho joven, con una podiovka de percal, ceñida con un cinturón por debajo del talle. Sentándose de lado en el pescante y de buena gana inició la conversación con el señor, mientras los jamelgos, uno de los cuales cojeaba, podían ir al paso, lo cual siempre estaban deseando.
El cochero hablaba del administrador de Kuzmínskoye, ignorando que Nejliúdov era el propietario.