Resurrección
Resurrección —Menuda vida lleva el alemán ese —decÃa el cochero, que habÃa vivido en la ciudad y leÃdo bastantes novelas. Iba sentado medio vuelto hacia el viajero, cogiendo por abajo y por arriba el largo látigo y haciendo gala, por lo visto, de su instrucción—. Se ha comprado una troika[56] con tres caballos magnÃficos, y cuando sale con su mujer nadie puede igualarse a ellos —continuaba—. En invierno, durante la Navidad, puso un árbol iluminado con luz eléctrica en su casa, tan grande que ¡no hubo otro igual en toda la provincia! Yo he llevado a los invitados. ¡Es enorme la cantidad de dinero que ha robado! ¿A él qué le importa? Es él quien manda. Dicen que ha comprado una buena finca.