Resurrección
Resurrección —Bueno, seas bienvenido —exclamó cariñosamente la vieja desdoblando las mangas.
—QuerÃa ver cómo vivÃs —dijo Nejliúdov.
—Pues asà vivimos, como lo estás viendo. La isbá está deseando derrumbarse; si nos descuidamos matará a alguien. Pero el viejo dice que no está mal. Asà vivimos y reinamos —decÃa la vieja animada y moviendo nerviosa la cabeza—. En este momento los reuniré a comer. Los trabajadores tienen que comer.
—¿Y qué vais a comer?
—¿Qué vamos a comer? Nuestra alimentación es buena. De primer plato pan con kvas[58] y de segundo kvas con pan —explicó la vieja enseñando hasta la mitad sus mellados dientes.
—No, fuera bromas. Enséñame lo que vais a comer ahora.
—¿Comer? —preguntó el viejo—. Nuestra comida no tiene malicia. Enséñasela, vieja.
La vieja movió la cabeza.
—¿Te han entrado deseos de ver nuestra comida de campesinos? Eres meticuloso, señor, según veo. Tienes que saberlo todo. Ya te lo dije: pan con kvas y también sopa de col. Precisamente las mujeres recogieron acederas, y luego… patatas.
—¿Y nada más?