Resurrección
Resurrección Por algún motivo, el pequeño de la camisa rosa se echó a reír, pero el mayor preguntó con toda seriedad.
—¿Qué Matriona? ¿La vieja?
—Sí, la vieja.
—¡Ah! —exclamó—. Es Semiónija, vive al final de la aldea. Nosotros te acompañaremos. Ea, Fedka, vamos a acompañarle.
—¿Y los caballos, qué?
—¡No pasa nada!
Fedka accedió, y los tres fueron hacia arriba, al final de la aldea.