Resurrección
Resurrección —En verano cortó dos abedules en el bosque del amo, y le metieron en presidio —se apresuró a explicar el pequeño de la camisa rosa—. Ya lleva seis meses encarcelado y su mujer pide limosna, tiene tres niños y a su madre, pobre y vieja —añadió juiciosamente.
—¿Dónde vive? —preguntó Nejliúdov.
—Pues aquÃ, en este mismo patio —dijo el niño indicando la casa frente a la cual habÃa un niñito rubio que apenas se sostenÃa sobre sus piernas torcidas hacia fuera, y se mantenÃa tambaleándose en el mismo sendero por el que pasaba Nejliúdov.
—Vaska, ¿dónde te has metido? —gritó una mujer que salió corriendo de la isbá, con una blusa gris y sucia como si estuviera cubierta de ceniza. Con la cara asustada, se adelantó a Nejliúdov, cogiendo al niño y se lo llevó a la isbá como si temiera que éste le hiciera algún daño.
Era la mujer cuyo marido se hallaba en presidio por culpa de unos abedules del bosque de Nejliúdov.
—Bueno, y Matriona ¿es pobre? —preguntó Nejliúdov cuando ya se acercaban a la choza de Matriona.
—¡Qué va a ser pobre! Vende vino —contestó decididamente el niño delgado de la camisa rosa.