Resurrección
Resurrección El abogado se echó a reÃr alegremente.
—¡Qué preguntas plantea usted! Bueno, padrecito, eso es filosofÃa. Pero también podemos hablar sobre estos temas. Venga el sábado. Encontrará en casa hombres sabios, literatos y pintores. Entonces hablaremos sobre temas generales —dijo el abogado, pronunciando con ironÃa especial las palabras «temas generales»—. Ya conoce a mi mujer. No deje de venir.
—SÃ, procuraré —contestó Nejliúdov, sintiendo que no decÃa la verdad, y que si iba a procurar algo era no ir a la velada del abogado para asistir a la reunión en su casa de sabios, literatos y pintores.
La risa con la que el abogado habÃa respondido a la observación de Nejliúdov acerca de que los juicios no tienen sentido si los magistrados pueden —según su libre criterio— aplicar o no una ley, y la entonación con que pronunció las palabras «filosofÃa» y «temas generales» mostraron a Nejliúdov qué completamente distintos eran sus puntos de vista y los del abogado y, probablemente, de los amigos del abogado. Y que, a pesar de todo su actual alejamiento de sus antiguos amigos, como Shembok, Nejliúdov se sentÃa mucho más distanciado del abogado y de la gente de su cÃrculo.