Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Algunos de los jurados se conocían y otros tan sólo se figuraban quiénes eran sus compañeros. Hablaban del tiempo, de que la primavera se había adelantado, y del proceso en el que iban a intervenir. Los que no conocían a Nejliúdov se apresuraron a trabar conocimiento con él, considerando, sin duda, que esto era un honor especial. Nejliúdov, como siempre que se encontraba entre gente desconocida, lo tomaba como un deber. Si le hubieran preguntado por qué se consideraba por encima de la mayoría de la gente, no hubiera podido contestar, ya que en su vida no había méritos especiales. El hecho de que supiese bien inglés, francés y alemán, como el que sus trajes, corbatas y gemelos fueran de los mejores proveedores, no era razón en ningún modo —él mismo lo comprendía— para considerarse superior. Y, sin embargo, tenía conciencia de serlo y aceptaba las muestras de respeto como algo que se le debía, sintiéndose ofendido siempre que no era así. Precisamente en la sala de los jurados tuvo que experimentar esta desagradable sensación. Entre los jurados se encontraba un conocido de Nejliúdov. Era Piotr Guerasímovich —Nejliúdov ignoraba su apellido y hasta se jactaba un poco de ello—, antiguo profesor de los hijos de su hermana. Había terminado los estudios y ahora estaba de profesor en un instituto. A Nejliúdov siempre le había resultado insoportable por su familiaridad, su risa de satisfacción y, en general, por su «vulgaridad», como decía la hermana de Nejliúdov.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker