Resurrección
Resurrección Las principales cualidades del conde Iván Mijáilovich, por las cuales había alcanzado el puesto, consistían, en primer lugar, en que sabía comprender el sentido de los documentos escritos y de las leyes y, aunque con torpeza, sabía redactar documentos de fácil comprensión y escribirlos sin faltas de ortografía; en segundo lugar, tenía una excelente presencia, y donde era preciso podía adoptar no sólo un aspecto de orgullo, sino de inaccesibilidad y grandeza, y mostrarse servil hasta el apasionamiento y la vileza; en tercer lugar, porque no tenía principios morales o reglas, ni particularmente ni en lo que se refería al Estado. Por eso podía estar conforme con todos o no estarlo, cuando era preciso. Procediendo de esta forma, procuraba sólo mantener cierto tono de dignidad y no incurrir en contradicciones consigo mismo, le daba lo mismo que sus actos fueran morales o inmorales y si tendrían como resultado un gran bien para el Imperio ruso y para todo el mundo.