Resurrección
Resurrección En la oficina del Tribunal Supremo, mientras Nejliúdov esperaba la información, oyó otra vez hablar acerca del duelo y un minucioso relato de cómo habían matado al joven Kámenski. Aquí se enteró por primera vez de los detalles de esta historia que comentaba todo San Petersburgo. La historia era la siguiente: unos oficiales comían ostras en un establecimiento y, como siempre, bebían mucho. Uno de ellos dijo algo reprobatorio sobre el regimiento en que servía Kámenski y éste le llamó mentiroso. Aquél golpeó a Kámenski. Al día siguiente se batieron en duelo, Kámenski recibió un balazo en el vientre y murió a las dos horas. El criminal y sus padrinos habían sido detenidos y, según decían —aunque los habían encerrado en el cuerpo de guardia—, los soltarían a las dos semanas.
De la oficina del Tribunal Supremo, Nejliúdov se fue a la Comisión de Indultos a ver al barón Vorobiov, que tenía allí gran influencia y ocupaba un espléndido piso en una casa del Estado. El portero y un lacayo advirtieron severamente a Nejliúdov que no se podía ver al barón fuera de los días señalados para las visitas, que hoy estaba con el emperador, y que al día siguiente tenía que llevar otra vez un informe. Nejliúdov dejó la carta y fue a casa del senador Wolf.