Resurrección
Resurrección Wolf acababa de comer y, según costumbre, hacÃa la digestión fumando un puro y paseando por la habitación. Asà recibió a Nejliúdov. Vladimir Vasilievich Wolf era, en efecto, un homme très comme il faut y esta cualidad suya la ponÃa por encima de todo, desde cuya altura miraba a las demás personas. Era imposible no apreciar esta cualidad, porque sólo gracias a ella hizo una carrera brillante, la misma que habÃa deseado. Gracias a ella se habÃa casado y el matrimonio le habÃa dado una buena situación: dieciocho mil rublos de renta, y con su propio esfuerzo el puesto de senador. No sólo se consideraba un homme très comme il faut, sino un hombre de una honradez caballeresca. EntendÃa por honradez no admitir sobornos de las personas particulares. No consideraba deshonroso suplicar toda clase de dietas, gratificaciones y subsidios del Tesoro, cumpliendo servilmente lo que le exigÃa el Gobierno. Pero arruinar, echar a perder la vida, ser la causa del destierro y reclusión de cientos de hombres inocentes por ser fieles a su patria y a la religión de sus mayores, como lo habÃa hecho siendo gobernador de una provincia del reino polaco, no sólo no lo consideraba deshonroso, sino que le parecÃa una proeza noble, viril, patriótica. Tampoco consideraba deshonroso el haber robado los bienes a su mujer, enamorada de él, y a su cuñada. Al contrario, consideraba esto un arreglo sensato de su vida familiar.