Resurrección
Resurrección —Precisamente, ahora voy a su casa —explicó Nejliúdov.
—Bueno, estupendo, vamos juntos. Le llevo hasta allÃ.
Antes de salir, cuando ya estaban en el vestÃbulo, un lacayo trajo a Nejliúdov una nota de Mariette.
Pour vous faire plasir, j’ai agit tout à fait contre mes principes, et j’ai intercedé auprès de mon mari pour votre protegée. Il se trouve que cette personne peut être relachée inmediatement. Mon mari a écrit au commandant. Venez donc desinteresadamente. Je vous attend.
M.[82]
—Pero ¿cómo? —dijo Nejliúdov al abogado—. Esto es horrible. Resulta que la mujer a la que tienen siete meses recluida e incomunicada no es culpable de nada, y para dejarla salir sólo habÃa que pronunciar una palabra.
—Siempre ocurre asÃ. Pero por lo menos ha conseguido usted lo que querÃa.
—SÃ, pero ese éxito me aflige. ¿Qué es lo que ocurre allÃ? ¿Por qué la tenÃan encerrada?
—Bueno, es mejor no profundizar. Entonces, vamos, le llevo —dijo el abogado cuando salieron a la escalinata, y un magnÃfico coche de alquiler, tomado por el abogado, se acercó a la entrada—. ¿A casa del barón Vorobiov, no?