Resurrección
Resurrección «¡Cuántos son! ¡Qué cantidad de ellos hay! ¡Qué bien alimentados están, qué camisas y qué manos tan limpias, qué relucientes llevan todos las botas! ¿Y quién hace todo esto? ¡Qué bien están en comparación con los presidiarios e incluso con los campesinos!», pensaba otra vez involuntariamente Nejliúdov.