Resurrección
Resurrección —Siempre se quejan —dijo el general—. Pero si los conocemos —hablaba de ellos el general como si se tratase de una raza inferior de gente—. Aquà se les concede una serie de comodidades que rara vez pueden encontrarse en lugares de reclusión —continuó el general.
Y empezó justificándose, describiendo minuciosamente todas las comodidades que se daban a los reclusos, como si el objetivo principal de esa institución consistiera en hacer que los reclusos tuvieran un lugar agradable.
—Es cierto que antes el reglamento de la fortaleza era bastante severo, pero ahora están estupendamente allÃ. Comen tres platos, y siempre uno de carne: chuletas o filetes. Los domingos tienen un cuarto plato de dulce. ¡Dios quiera que todos los rusos puedan comer asÃ!
El general, como todos los viejos, se obstinó en repetir lo que habÃa afirmado muchas veces para demostrar las exigencias y desagradecimiento de los reclusos.