Resurrección
Resurrección Be escuchaba a Wolf con cara triste, mientras dibujaba unas guirnaldas en una hoja de papel que tenía delante. Be era liberal en el más amplio sentido de la palabra. Observaba sagradamente las tradiciones de los años sesenta, y si se apartaba de una rígida imparcialidad, era sólo para inclinarse del lado de los liberales. Así, en el presente caso, a pesar de que el accionista que había presentado la queja fuera un hombre inmoral, Be opinaba que no debía tomarse en consideración la queja porque acusar de difamación a un periodista era una coacción para la libertad de prensa. Cuando Wolf concluyó sus argumentos, Be —sin haber terminado de dibujar las guirnaldas—, con voz agradable, a pesar de la tristeza que le producía explicarles perogrulladas, demostró con rapidez, claridad y persuasión la falta de sentido de aquella queja. E inclinando su cabeza de cabellos blancos, continuó dibujando las guirnaldas.