Resurrección
Resurrección Skovoródnikov era materialista, partidario de Darwin, y consideraba toda manifestación de moral abstracta o, todavía peor, de religiosidad, no sólo una insensatez despreciable, sino una ofensa personal. Toda esa historia con esa prostituta y la presencia aquí, en el Tribunal Supremo, de Nejliúdov con su famoso abogado defensor le asqueaba profundamente. Se metía la barba en la boca y hacía muecas, y simulaba con mucha naturalidad que no sabía nada de ese asunto, salvo que los motivos de casación eran insuficientes, y por eso estaba de acuerdo con el presidente en dejar la petición sin efecto.
La petición fue rechazada.