Resurrección
Resurrección Selenin, que siempre estaba ocupado y frecuentaba poco la sociedad, por lo visto no habÃa oÃdo nada sobre el romance de Nejliúdov. Dándose cuenta de ello, Nejliúdov decidió que no debÃa hablarle de sus relaciones con Máslova.
—Pero también ahora se ha visto que el fallo es absurdo —dijo.
—El Tribunal Supremo no tiene atribuciones para decidir eso. Si el Tribunal Supremo se permitiera anular el fallo de los juicios, basado en su punto de vista sobre la justicia de las decisiones, no sólo perderÃa todo su apoyo y se arriesgarÃa más en quebrantar la justicia que en establecerla —dijo Selenin, recordando la causa precedente—, también la decisión de las condenas perderÃa todo significado.
—Yo no sé más que una cosa, que esa mujer es completamente inocente, y que la última esperanza de anular ese inmerecido castigo está perdida. El Tribunal Supremo ha confirmado una gran injusticia.
—No la ha confirmado puesto que no ha estudiado ni puede estudiar el asunto en sà —dijo Selenin entornando los ojos—. Sin duda, te hospedas en casa de tu tÃa, ¿no? —añadió, queriendo, por lo visto, cambiar de conversación—. Ayer supe por ella que estabas aquÃ. La condesa me ha invitado a asistir a una reunión contigo en la que iba a hablar un predicador recién llegado —dijo Selenin, sonriendo con los labios.