Resurrección
Resurrección —Sí, estuve; pero me marché asqueado —dijo con enfado Nejliúdov, indignado porque Selenin desviaba la conversación hacia otro tema.
—¿Por qué con asco? De cualquier forma es una manifestación de un sentimiento religioso, aunque sea unilateral y sectario —dijo Selenin.
—Se trata de una insensatez salvaje —replicó Nejliúdov.
—Eso, no. Aquí lo único raro es que nosotros conocemos muy poco la doctrina de nuestra Iglesia, que tomamos como una revelación nueva nuestros propios dogmas fundamentales —dijo Selenin, como apresurándose a exponer a su antiguo amigo sus nuevas ideas.
Nejliúdov miró a Selenin con sorprendente curiosidad. Selenin no bajó los ojos, en los que se manifestaba no sólo la tristeza, sino la hostilidad.
—¿Tú crees acaso en los dogmas de la Iglesia? —preguntó Nejliúdov.
—Por supuesto, creo —contestó Selenin, mirando fijamente a los ojos de Nejliúdov con expresión mortecina.
—Es sorprendente —dijo.