Resurrección
Resurrección HabÃa otra nota de un camarada de Nejliúdov, BogatyrÃov, ayudante de campo del emperador, a quien Nejliúdov habÃa pedido que entregase personalmente, redactada por él, una solicitud al zar en nombre de los sectarios.[87] BogatyrÃov, con su letra grande y enérgica, decÃa que, según habÃa escrito, entregarÃa la solicitud en propias manos del emperador, pero que se le habÃa ocurrido una idea: ¿no serÃa mejor que antes fuera Nejliúdov a ver a la persona de quien dependÃa el asunto y se lo pidiera?
Nejliúdov, después de las impresiones de sus últimos dÃas de estancia en San Petersburgo, habÃa perdido la esperanza de lograr cualquier cosa. Sus planes ideados en Moscú le parecÃan algo asà como los sueños de su adolescencia, que indefectiblemente defraudan a los hombres que entran en la vida. Pero asà y todo, ahora que estaba en San Petersburgo, consideraba un deber suyo cumplir todo aquello que se habÃa propuesto hacer, y decidió ir al dÃa siguiente a ver a BogatyrÃov, seguir su consejo y visitar a la persona de quien dependÃa el asunto de los sectarios.
Cuando habÃa sacado de la cartera la solicitud de los sectarios y la estaba leyendo, llamó a la puerta y entró un lacayo de la condesa Katerina Ivánovna con el ruego de que subiese a tomar el té.